En El Planetario de las Emociones, cada emoción tiene su mundo propio: un planeta con características especiales, con su atmósfera, su paisaje, su clima. Por ejemplo, el «planeta Ira» representa situaciones que molestan, mientras que el «planeta Tristeza» lo hace a través de lluvia o lágrimas, evocando dolor, pena o melancolía. De este modo, se ofrece una metáfora visual poderosa para que los niños asocien sensaciones internas con espacios imaginarios, haciendo tangible aquello que sienten.
El libro planta semillas para el autoconocimiento y la reflexión: invita a los niños a explorar qué emociones han sentido, cuándo, por qué, y cómo podrían expresarlas o gestionarlas. Propone ejercicios, preguntas o situaciones (ideal para conversaciones en familia o en clase) que ayudan a verbalizar lo que sienten, a empatizar con los demás y a comprender que todas las emociones tienen su lugar, incluso las difíciles. Es una herramienta que no busca «eliminar» emociones negativas, sino conocerlas, entenderlas, aceptarlas y aprender a convivir con ellas.
El enfoque educativo de El Planetario de las Emociones lo convierte en un aliado valioso para desarrollar habilidades socioemocionales: conciencia emocional, regulación, empatía, expresión, reflexión. Su uso puede adaptarse a casa, al aula o espacios de acompañamiento emocional, favoreciendo debates, autoconocimiento, intercambio de experiencias y construcción de un vocabulario emocional desde edades tempranas.
Edad recomendada: a partir de 6 años.










