Aquí no hay una sola “cara correcta”: hay mil. Crazy Faces convierte un rato cualquiera en un desfile de personajes, como si el niño tuviera un pequeño estudio de diseño de expresiones. Un moño con gafas gigantes, una sonrisa traviesa, una cara de sorpresa… y de pronto aparece una historia.
El juego propone dos caminos: copiar uno de los 10 modelos o crear libremente con los 55 imanes. Se abre el libro, se usan las piezas en el soporte magnético y se van combinando accesorios para formar caras cada vez más originales. Al terminar, se guarda todo dentro y listo: ordenado y portátil.
En clave educativa, es un recurso estupendo para trabajar reconocimiento emocional (¿qué cara pone alguien cuando está alegre, enfadado o sorprendido?), motricidad fina y lenguaje (describir, inventar diálogos, narrar). También fomenta la creatividad sin presión: aquí “equivocarse” solo significa crear un personaje aún más gracioso.
Edad recomendada: de 3 a 8 años.












