En Don’t Get Got, no hay turnos ni tablero: el juego sucede en segundo plano, a lo largo del día o de una reunión. Cada jugador recibe seis misiones secretas que deberá cumplir sin levantar sospechas, como «hacer que alguien diga una palabra concreta» o «convencer a otro de que te ayude con algo absurdo».
El reto está en ser creativo y disimulado: si un jugador sospecha que estás intentando cumplir una misión, puede desenmascararte con un «¡te pillé!» y frustrar tu plan. Solo los más ingeniosos y sutiles lograrán completar tres misiones sin ser descubiertos para ganar la partida.
Don’t Get Got es un juego de interacción pura, ideal para romper el hielo o animar cualquier grupo. Promueve la improvisación, el humor y la observación, generando situaciones tan imprevisibles como memorables. Un éxito entre quienes disfrutan de los juegos sociales y de roles ocultos, pero con un formato más libre y cotidiano.











