Pequeña, redondita y simpática: esta mariquita está hecha para acompañar esos momentos en los que el bebé descubre que puede provocar cosas con sus manos. La empuja, la ve tambalearse, la atrapa otra vez… y vuelve a intentarlo con esa concentración maravillosa de los primeros aprendizajes.
El juego es muy intuitivo: al rodarla sobre su base inestable, la mariquita se mueve de forma divertida; si la levantan y la sacuden, suena una campanita en el interior. Además, la parte trasera de silicona está pensada para morder durante la dentición, y su tamaño resulta cómodo para que la agarren con seguridad y la manipulen una y otra vez.
En clave educativa, es un gran aliado para estimular motricidad fina, coordinación ojo-mano y desarrollo físico a través del movimiento repetido. También favorece la atención tranquila y la exploración sensorial (tacto, oído y causa-efecto), con un formato que no sobreestimula: acciones simples, resultados claros, aprendizaje natural.
Edad recomendada: desde 10 meses.











