Hay un tipo de juego que cambia cuando el niño tiene «su lugar»: una puerta imaginaria, una ventana, un rincón propio. Mi Casita de Campo crea ese escenario en cualquier rincón de casa o al aire libre, como un pequeño hogar de aventuras donde caben historias, disfraces y secretos compartidos.
En lo práctico, es una casita pop-up (se abre y se pliega con facilidad) y viene con bolsa de transporte. Cuenta con dos grandes aberturas con cortinas, ventanas de ventilación y una ventana superior, para que entre la luz y el juego sea más agradable. Su techo ofrece protección UV 50 y el conjunto incorpora suelo impermeable. Incluye 4 estacas de plástico para fijarla al suelo y aporta un tamaño generoso: aprox. 120 x 144 x 130 cm.
A nivel educativo, es una aliada del juego simbólico (cocinitas, granja, tienda, casita), de la autonomía («este es mi espacio») y de las habilidades sociales cuando juegan dos o más: turnos, acuerdos, roles y lenguaje. También encaja genial como «rincón tranquilo» para bajar revoluciones: entrar, respirar, leer un cuento… y salir con otra energía. Porque a veces, la imaginación solo necesita una puerta para empezar.
Edad recomendada: a partir de 2 años.












