En Ciudad Arcoíris, los niños se convierten en pequeños constructores de una ciudad llena de color. Cada carta o ficha indica cómo deben colocarse los elementos: el coche rojo junto al edificio azul, el árbol verde cerca del parque amarillo o cualquier combinación que la imaginación permita.
El juego puede adaptarse en dificultad: desde clasificar por color o forma hasta seguir patrones más complejos. Además de aprender los colores, los niños trabajan la memoria, la observación y la motricidad fina.
Con un diseño alegre y piezas grandes fáciles de manipular, Ciudad Arcoíris es perfecto para la educación temprana. Combina aprendizaje sensorial, creatividad y juego libre, ofreciendo horas de diversión constructiva y educativa.












