En Slapzi, cada jugador recibe cinco cartas con imágenes diferentes. En el centro de la mesa se van sacando cartas de pista que describen objetos, características o categorías (¿algo que se puede abrir?, ¿algo rojo?, ¿algo que huele bien?).
Los jugadores deben reaccionar rápido y colocar una de sus cartas que encaje con la pista antes que los demás. Si aciertan, se deshacen de esa carta; si fallan, la recuperan. Gana quien consiga quedarse sin cartas primero.
Las partidas son frenéticas, llenas de risas y perfectas para cualquier edad. Slapzi es un juego que desarrolla la rapidez mental, la asociación de ideas y la observación. Su formato portátil lo hace ideal para viajes o reuniones familiares, ofreciendo diversión instantánea y educativa.











