La Flama Verde tiene ese efecto “hogar”: ilumina sin prisa y decora con personalidad. Es ideal para crear un ritual de cierre del día —un último cuento, un abrazo, una luz suave— y dejar que el dormitorio se sienta cálido incluso cuando todo está en silencio.
En lo práctico, viene muy completa: 1800/3000K, potencia 3W, entrada DC 5V 1A, carga aprox. 2,5 h, autonomía 6–10 h, batería 1200 mAh/3,7V, medidas aprox. 10 × 10 × 9,6 cm y peso aprox. 239 g. Materiales: ABS, PMMA y silicona. Incluye temporizador 15 min, brillo ajustable y se limpia con un paño húmedo.
A nivel educativo, es una herramienta sencilla para trabajar hábitos y autorregulación: elegir el tono (más cálido = más calma), practicar la transición al sueño y reforzar independencia en despertares nocturnos. Importante: se indica expresamente que no es un juguete, sino un artículo decorativo, por lo que conviene usarla como luz ambiental con supervisión.
Edad recomendada: apta como luz ambiental desde 0 meses con supervisión adulta.











