En Banda de Castores, cada jugador empieza con cuatro cartas boca abajo y solo puede mirar dos al inicio. Durante su turno, roba una carta del mazo o del descarte y decide si cambiarla por una de sus cartas ocultas o conservarla. El objetivo: tener la menor puntuación al final de la ronda.
Pero la memoria es clave, ya que solo puedes mirar tus cartas al principio y confiar en tus recuerdos puede ser arriesgado. Además, las cartas especiales permiten espiar, intercambiar o fastidiar a los rivales, añadiendo diversión y emoción.
Banda de Castores es un clásico familiar moderno: rápido, estratégico y fácil de explicar. Perfecto para mejorar la memoria, la toma de decisiones y el juego social.












