En Noninu, los jugadores van revelando cartas una a una, formando un mazo común en el centro. En cuanto dos cartas muestran el mismo animal, ya sea un perro o un gato, los jugadores deben reaccionar lo más rápido posible y colocar la mano sobre el montón. El más veloz gana las cartas de la mesa, pero quien se equivoque perderá las suyas.
El juego mantiene la tensión y la diversión en cada turno, con ilustraciones coloridas y un ritmo trepidante que engancha desde la primera partida.
Noninu es perfecto para mejorar la atención, los reflejos y la percepción visual de los niños. Con su formato compacto, partidas de apenas unos minutos y un diseño adorable, se convierte en un imprescindible para familias y grupos infantiles.










