En Halli Galli, los jugadores colocan cartas en sus pilas, revelándolas una a una. En cuanto en el centro de la mesa aparecen exactamente cinco frutas del mismo tipo, ¡hay que tocar el timbre lo más rápido posible! El primero en hacerlo se lleva todas las cartas de la mesa, pero si alguien se precipita, perderá las suyas.
El ritmo es rápido, las risas constantes y la tensión va en aumento con cada ronda.
Halli Galli es ideal para mejorar la agilidad mental, la percepción visual y la coordinación mano-ojo. Su mecánica simple y su componente físico lo hacen irresistible para niños, familias y grupos de amigos. Un juego tan fácil de aprender como imposible de dejar de jugar.











