En Mascotas, cada partida comienza con una distribución de roles en la que cada jugador recibe en secreto una carta de «mascota objetivo». Sobre la mesa se colocan cuatro cartas grandes que representan a las posibles mascotas (por ejemplo: perro, tortuga, pez, hámster). A lo largo del juego, los jugadores jugarán cartas de cuidado (casa, comida, aseo, juego) sobre las mascotas para asegurarse de que su mascota reciba todos los cuidados necesarios.
Pero no todo será tan sencillo: hay cartas de estado negativas (como «pulga», «gato enfadado», enfermedad), así como cartas de acción (robo de mascota, intercambio, sabotaje, etc.) con las que los otros jugadores pueden estorbar, sabotear o complicar el cuidado de tu mascota. Esa combinación de cooperación y competencia, con información oculta (tu mascota objetivo es secreta), genera tensión, emoción y risas, mientras los jugadores planifican, observan y deciden cuándo ayudar, cuándo atacar o cuándo proteger.
Más allá de la diversión, Mascotas tiene un claro valor educativo: promueve la empatía (ponerse en el rol de cuidador), la responsabilidad (asegurar cuidados esenciales), la memoria y atención (recordar qué cartas se han jugado), la planificación y la anticipación (prever jugadas de otros), además de fomentar habilidades sociales como la negociación, la lectura de intenciones y el respeto de turnos. Ideal para familias, aulas o grupos mixtos de edades.
Cómo jugar
- Baraja las cartas de mascota-objetivo, reparte una a cada jugador en secreto.
- Coloca las cuatro cartas grandes de mascotas sobre la mesa. Baraja el mazo restante y reparte 4 cartas a cada jugador.
- En cada turno, cada jugador debe jugar una carta de su mano:
- Puede ser una carta de cuidado dirigida a una de las mascotas de la mesa, para asegurar comida, casa, aseo o juego.
- O bien una carta de estado o acción, para complicar la vida a una mascota (o mejorarla).
- Después de jugar, roba una carta para volver a tener 4 en mano.
- No se pueden colocar cuidados repetidos en la misma mascota, ni acumular estados idénticos. Si no puedes jugar nada «útil», se descarta una carta.
- El objetivo: ser el primero en lograr que la mascota que te tocó reciba todos los cuidados necesarios y que no esté enferma ni enfadada. Ese jugador gana.
Edad recomendada: a partir de 4 años.












